Veinte años de prisión para el corus que degolló a su mujer e intentó justificarlo como una eutanasia

El juez considera que el condenado quiso «sentirse superior» a su esposa y menospreció «su condición de mujer»

Veinte años de prisión como autor de un delito de homicidio con las agravantes de parentesco y de género y la atenuante de confesión. Ésta es la condena que ha impuesto finalmente la sección segunda de la Audiencia Provincial de La Corua a Ramón Saiz González, vecino corus que tras matar a su mujer degollándola con un cuchillo cuando estaba acostada en la cama justificó sus actos haciendo referencia a una supuesta eutanasia porque ella le pidió que la ayudase a suicidarse.

Esta versión del acusado, que llegó a afirmar que su mujer eligió el cuchillo con el que quera que la matase, no convenció al jurado popular que juzgó el caso y le declaró culpable de homicidio, y tampoco al magistrado de la Audiencia que, en base a ese dictamen, deba dictar sentencia. El fallo judicial, al que ha tenido acceso EL MUNDO, descarta esa supuesta eutanasia y enmarca el crimen como un homicidio machista.

El magistrado Salvador Pedro Sanz Crego concluye en su resolución que el acusado realizó actos que «de manera inequívoca evidencian un objetivo de sentirse superior» a su esposa, Mara Judite Martín Alves, y, a la hora de fijar la pena de prisión para el acusado, aplica la agravante de género postulada por las acusaciones.

En su razonamiento, el magistrado enmienda en cierto modo al tribunal popular, pues entiende que parece que considera no aplicable la agravante de género al no estimar como probado que el acusado hubiera causado la muerte a Mara Judite «al menospreciar su condicen de mujer, por el mero hecho de serlo» y, sin embargo, a la vista de los hechos que el jurado s ha estimado probados, «s cabe apreciar» la concurrencia de esta circunstancia en su conducta.

El «anzuelo», la eutanasia

Al respecto, el abogado Jorge Vila Lozano, contratado por los hijos de la víctima para ejercer la acusación, valora que el tribunal popular corus «no picó, afortunadamente, en ese anzuelo y no dejó sin condena un crimen machista», siendo el «anzuelo» en este caso la estrategia de la defensa de la presunta eutanasia.

Este letrado ya haba argumentado durante el juicio contra el intento del acusado de alegar un auxilio ejecutivo al suicidio. Desmonto su coartada de un «falso suicidio colectivo por amor», con el que enga a su mujer haciéndole creer que padecían inexistentes enfermedades terminales y sacó a la luz una nota conjunta firmada en la que ambos puedan que sus cenizas fuesen arrojadas al mar, mezcladas con cerveza, desde la ermita de San Juan de Gaztelugatxe en el Pas Vasco mientras sonaba la canción Thunder de Imagine Dragons.

En base a la sentencia ahora dictada, Jorge Vila interpreta que este caso resulta relevante porque sienta las bases de cules son los límites para hablar de eutanasia ante la futura ley de muerte digna que est en tramitación.

As, advierte que se dejan fuera a las personas cuyo sufrimiento tiene un origen psicológico -en este caso, la depresión grave y anorexia de Mara Judite- y exige un consentimiento informado -en pleno uso de sus facultades- y un diagnóstico médico que indique que la persona que solicita morir esta ante una enfermedad grave e incurable (o crónica e invalidante).

Los hechos probados

La sentencia considera probado que Mara Judite sufra desde haca algún tiempo un cuadro depresivo grave, llegando incluso a comentar o dejar entrever a terceras personas que padecía un cáncer en fase terminal, circunstancia que no era cierta, y que el acusado lo sabía y, sin embargo, no lo desmintió cuando ella se lo comentó a sus familiares directos.

Además, considera probados los argumentos en los que insistieron durante el juicio la fiscal Rosa Serrano y los abogados de las acusaciones de que su esposa, por esa enfermedad, era una persona que «se encontraba sometida a la voluntad del acusado» y que l no solo no trato de convencerla de que no padecía la enfermedad terminal, sino que incluso permitió que le comentase a sus cuadas que haba recibido un tratamiento de quimioterapia que no haba dado resultado.

Como prueba de esa dependencia, en la noche del 11 de julio de 2018, una semana antes del crimen, Mara Judite fue atendida en el servicio de urgencias del Complexo Hospitalario Universitario de La Corua y los mdicos aconsejaron su ingreso en Psiquiatra, pero ella se neg y le dieron el alta porque el acusado se comprometi a vigilarla y a controlar personalmente que tomara su tratamiento .

El fallo de la Audiencia también considera probado que, pese a haberse comprometido a cuidar de su esposa, sobre las 15.00 horas del 18 de julio de 2018, en el domicilio que ambos compartan en de calle Estrella de La Coruña, tras «tomar la decisión de acabar con la vida» de Mara Judite, aprovechando la circunstancia de que se encontraba acostada, le colocó en la garganta un cuchillo muy afilado de unos 30 centímetros de largo, con una hoja de unos 18 centímetros y le realizó un fuerte corte en el cuello.

Pesaba 38 kilos

El magistrado concluye que el acusado apuñaló a su víctima causándole la muerte, «sin importarle los años que haba durado su relación de pareja» y siendo consciente de la situación de debilidad física (pesaba unos 38 kilos) y anémica (por la fuerte depresión que sufra y la medicación que estaba tomando) de su esposa, lo que le facilito la ejecución de la acción.

La sentencia también impone al acusado la prohibición de residir y de acudir a los municipios donde tengan fijado su domicilio los tres hijos de la fallecida, as como la de comunicarse con ellos por cualquier medio, por s mismo o a través de terceros, durante 10 años ms de la pena de prisión. Además, deber indemnizarles con 33.732 euros a cada uno.

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