¿Qué es el falangismo en 2021? (I)

De esta forma, huyen de los conceptos izquierda y derecha y, mientras abogan por la nacionalización de sectores estratégicos para el Estado, se muestran contrarios a leyes progresistas como la de la memoria democrática, el aborto o la eutanasia. Dichos preceptos, sumados a la trayectoria histórica de la doctrina y a una simbología que incluye el saludo romano, hacen que se les defina como una formación de la extrema derecha, una etiqueta de la que el falangismo rehúye. 

Desde 2011, el año en el que Pico fue elegido jefe nacional, FE de las JONS trata de distanciarse de franquismo, a pesar de su papel destacado durante el régimen dictatorial fascista: “La guerra de España engulle a los falangistas, que se decantan por aquellos que no les habían perseguido, aunque tampoco les hubieran otorgado nunca su simpatía”, explican en la web. 

Xavier Rius, periodista especializado en ultraderecha, explica que desde el falangismo “se asume que su participación en el franquismo fue lo menos malo que podían hacer, y que gracias a ello se dio pan, escuela y seguridad en el trabajo a los españoles”. Lo cierto es que, a pesar de su escasa “simpatía” hacia el Régimen, “de los ciento diecinueve ministros que Franco eligió durante su largo reinado, veinte de ellos fueron falangistas ascendidos al cargo con prontitud”, según recoge Mariano Sánchez Soler en Los ricos de Franco. A ello habría que sumarle 150 gobernadores civiles, 575 procuradores, 738 diputados provinciales, 9.155 alcaldes y 55.960 concejales falangistas.

De la mano de neonazis

Tras una nueva disputa en el seno de la formación joseantoniana, en 1999 se produce una escisión en el partido. Es entonces cuando nace FE/La Falange, cuyos líderes han sido Gustavo Morales, Jesús López y Fernando Cantalapiedra. Desde 2006, lo es Manuel Andrino. Ni en simbología ni en principios ideológicos es posible encontrar diferencia con FE de las JONS. Sin embargo, tal y como explica Rius, “son más radicales y extremos” en determinados aspectos

De la misma opinión es Madueño Álvarez, quien defiende que FE/La Falange “se acerca peligrosamente a la extrema derecha”, es decir, a formaciones de carácter neonazi o neofascista. Así lo hicieron el pasado 12 de febrero en el acto-homenaje a la División Azul que se celebró en el cementerio de la Almudena. El propio jefe nacional hizo el recorrido en compañía de conocidas organizaciones del universo neonazi como Bastión Frontal u Outlaw y rodeado de símbolos como la cruz celta dibujada en una enorme bandera o la propia esvástica del ramo de flores que se depositó en honor a los divisionarios.

No es la primera vez que lo hace. El 11 de septiembre de 2013 participó del asalto al Centre Cultural Blanquerna junto a miembros de formaciones como Democracia Nacional o Alianza Nacional. Esto le ha supuesto una condena de dos años y siete meses, la misma que ha recaído sobre el secretario nacional de Comunicación de La Falange Sergio Reguillón.

Este acercamiento a sectores de la derecha más radical es una de las pocas diferencias que existen entre ambas formaciones falangistas. Según el periodista Xavier Rius, en el caso catalán, “cada 12 de octubre los de Andrino preferían ir a Montjuïc con la extrema derecha y los de Norberto Pico iban con los que se llaman constitucionalistas, es decir, con PP, Ciudadanos y algún que otro socialista despistado”.

Pero las escasas diferencias simbólicas parece que poco a poco comienzan a diluirse. Más de dos décadas después de su escisión, FE/La Falange y FE de las JONS “han enterrado el hacha de guerra”, en palabras de Xavier Rius, para unirse en la coalición ADÑ, creada para presentarse a las elecciones europeas de 2019 junto a Democracia Nacional y Alternativa Española. “Su argumento o justificación es que son fuerzas nacionales que deben ir unidas y que el papel del falangismo es el de liderar esa coalición, pero dudo que, de haber tenido éxito, hubieran podido elevarse por encima de sus socios”, defiende el profesor Miguel Madueño.

La irrupción de Vox en el panorama hizo que cualquier pretensión que tuvieran con la coalición quedase en el plano teórico, ya que el proyecto capitaneado por Martín Sáenz de Ynestrillas apenas consiguió 12.000 votos. “Por un lado, Vox se ha llevado a parte del electorado de Falange. Y ahora quien gana fuerza es Bastión Frontal, que es quien está acogiendo a miembros falangistas”, sostiene Xavier Rius.

La “auténtica”

Suele decirse aquello de que no hay dos sin tres, y en el tema falangista sucede lo mismo. Falange Auténtica (FA) es una escisión de la escisión, es decir, de FE/La Falange. Esta última se produce en 2002 con el objetivo de alejarse de las ideas ultraderechistas que emergían en el seno de la organización. Para Madueño, “es la formación más reformista y quizá, la que más se acerca a FE de las JONS (Auténtica), que existió en los primeros años de la Transición y que renegaba del franquismo y del inmovilismo del búnker”.

Según ellos mismos reconocen, se trata de un partido “minoritario” que ni siquiera concurre a elecciones, algo que achacan a las “trabas” de la Ley Electoral.

Con el objetivo de alejarse de cualquier pasado ligado al franquismo, los de Antonio Pérez Bencomoso –secretario nacional de esta formación– no participan en actos como los celebrados cada 20-N, a los que consideran como “rémoras de la época de Franco”.

https://www.lamarea.com/2021/03/15/que-es-el-falangismo-en-2021-i/

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