¿Qué es el falangismo en 2021? (I) – Rebelion

El falangismo vuelve a ser
noticia. Primero, una
joven con camisa azul vierte su odio contra los judíos durante
un homenaje a la División Azul
en el cementerio de la Almudena, en Madrid. Algunos días después,
una bandera con el yugo y las flechas
aparece
colgada de la pared de uno de los despachos del Parlamento de
Andalucía. Ya en marzo, un vídeo en el que se apuesta por la
antipolítica
se hace viral y se
equipara con el discurso falangista, algo que su autora niega. Un
día antes del 8-M, brazo en alto y entonando el Cara al sol, decenas
de falangistas se dan cita en el centro de Valladolid.

Quienes se consideran herederos de José Antonio Primo de Rivera
vuelven a ocupar un hueco en los medios, lo cual sorprende debido a
la marginalidad en la que se mueven quienes defienden en
público sus postulados
, algo que se demuestra cuando se
presentan a las elecciones bajo sus propias siglas. Así lo considera
el profesor de Historia Contemporánea en la Universidad Rey
Juan Carlos Miguel Madueño Álvarez
, que asegura que la
repercusión que tienen actos como los que se celebran cada 20-N
“obedece más al morbo y a la denuncia por la exaltación de
Franco” que a un interés real por el falangismo.

Autor de la tesis El falangismo durante la democracia actual
(1977-2019)
, Madueño descarta que haya un resurgir de
esta ideología
: “Lo que hay es una polarización
ideológica que tiende a los extremos, pero que, en cualquier caso,
no está capitaneada por el falangismo”, defiende. La realidad es
que la doctrina joseantoniana ha sufrido una sangría de
votos
, pasando Falange Española de las JONS (FE de las
JONS) de casi 10.000 votos en las generales de 2016 a unos 600 en las
últimas de 2019.

Los herederos de las siglas históricas

Los de Norberto Pico –jefe nacional de FE de las JONS– son los
herederos de las siglas nacidas de la fusión entre las doctrinas
totalitarias de Primo de Rivera y de Onésimo Redondo y Ramiro de
Ledesma
, ideólogos de las Juntas de Ofensiva
Nacional-Sindicalista (JONS). Tras algunos pleitos, quien fuera
secretario general del Movimiento y ministro franquista, Raimundo
Fernández-Cuesta
, se hizo con el derecho a utilizar las
siglas tras la muerte del dictador. “Es el principal
partido del nacionalsindicalismo
, sus siglas son históricas
y todos los falangistas, sean de la tendencia que sean, sueñan con
que sean esas siglas las que dirijan su mundo”, explica el profesor
Madueño.

Como falangistas, apuestan por la justicia social
excluyente
, es decir, solo para los españoles, mientras
piden
“la aplicación estricta de la Ley de Extranjería”.
Asimismo, abrazan determinadas teorías conspiranoicas relacionadas
con la inmigración: “Defensa de los valores tradicionales
españoles frente a las concepciones antagónicas impuestas por el
Nuevo Orden Mundial o importadas por personas
procedentes de otras culturas”, exponían en su programa electoral
de 2016.

Sus propuestas se enmarcan dentro de una ideología
nacionalsindicalista, la cual es anticapitalista a la vez que
antimarxista
: “Defendemos un sistema socioeconómico […]
que busca la igualdad de todos los ciudadanos, superando la
artificial división de la sociedad en clases sociales, ideologías y
separatismos”, explican en su web.

De esta forma, huyen de los conceptos izquierda y derecha
y, mientras abogan por la nacionalización de sectores estratégicos
para el Estado, se muestran contrarios a leyes progresistas
como la de la memoria democrática, el aborto o la eutanasia
.
Dichos preceptos, sumados a la trayectoria histórica de la doctrina
y a una simbología que incluye el saludo romano,
hacen que se les defina como una formación de la extrema derecha,
una etiqueta de la que el falangismo rehúye. 

Desde 2011, el año en el que Pico fue elegido jefe nacional, FE
de las JONS trata de distanciarse de franquismo, a pesar de su papel
destacado durante el régimen dictatorial fascista: “La guerra de
España engulle a los falangistas, que se decantan por
aquellos que no les habían perseguido
, aunque tampoco les
hubieran otorgado nunca su simpatía”, explican en la web. 

Xavier Rius Sant, periodista especializado en
ultraderecha,
explica que desde el falangismo “se asume
que su participación en el franquismo fue lo menos malo que
podían hacer
, y que gracias a ello se dio pan, escuela y
seguridad en el trabajo a los españoles”. Lo cierto es que, a
pesar de su escasa “simpatía” hacia el Régimen, “de los
ciento diecinueve ministros que Franco eligió durante su largo
reinado, veinte de ellos fueron falangistas ascendidos al cargo con
prontitud”, según recoge Mariano Sánchez Soler en Los
ricos de Franco
. A ello habría que sumarle 150
gobernadores civiles, 575 procuradores, 738 diputados provinciales,
9.155 alcaldes y 55.960 concejales falangistas.

De la mano de neonazis

Tras una nueva disputa en el seno de la formación joseantoniana,
en 1999 se produce una escisión en el partido. Es entonces cuando
nace FE/La Falange, cuyos
líderes han sido Gustavo Morales, Jesús López y Fernando
Cantalapiedra
. Desde 2006, lo es Manuel Andrino.
Ni en simbología ni en principios ideológicos es posible encontrar
diferencia con FE de las JONS. Sin embargo, tal y como explica Rius
Sant, “son más radicales y extremos” en determinados
aspectos

De la misma opinión es Madueño Álvarez, quien defiende que
FE/La Falange “se acerca peligrosamente a la extrema derecha”, es
decir, a formaciones de carácter neonazi o neofascista.
Así lo hicieron el pasado 12 de febrero en el acto-homenaje a la
División Azul que se celebró en el cementerio de la Almudena. El
propio jefe nacional hizo el recorrido en compañía de conocidas
organizaciones del universo neonazi como Bastión
Frontal u Outlaw
y rodeado de símbolos como la cruz celta dibujada
en una enorme bandera o la propia esvástica del
ramo de flores que se depositó en honor a los divisionarios.

No es la primera vez que lo hace. El 11 de septiembre de 2013
participó
del asalto al Centre Cultural Blanquerna junto a miembros de
formaciones como Democracia Nacional o Alianza Nacional.
Esto le ha supuesto una condena
de dos años y siete meses
, la misma que ha recaído
sobre el secretario nacional de Comunicación de La Falange Sergio
Reguillón
.

Este acercamiento a sectores de la derecha más radical es una de
las pocas diferencias que existen entre ambas formaciones
falangistas. Según el periodista Xavier Rius Sant, en el caso
catalán, “cada 12 de octubre los de Andrino
preferían ir a Montjuïc con la extrema derecha y los de
Norberto Pico iban con los que se llaman constitucionalistas,

es decir, con PP, Ciudadanos y algún que otro socialista
despistado”.

Pero las escasas diferencias simbólicas parece que poco a poco
comienzan a diluirse. Más de dos décadas después de su escisión,
FE/La Falange y FE de las JONS “han enterrado el hacha de
guerra”
, en palabras de Rius Sant, para unirse en la
coalición ADÑ, creada para
presentarse a las elecciones europeas de 2019 junto a Democracia
Nacional y Alternativa Española. “Su argumento o
justificación es que son fuerzas nacionales que deben ir unidas
y
que el papel del falangismo es el de liderar esa coalición, pero
dudo que, de haber tenido éxito, hubieran podido elevarse por encima
de sus socios”, defiende el profesor Miguel Madueño.

La irrupción de Vox en el panorama hizo que cualquier pretensión
que tuvieran con la coalición quedase en el plano teórico, ya que
el proyecto capitaneado por Martín Sáenz de Ynestrillas
apenas consiguió 12.000 votos
. “Por un lado, Vox se ha
llevado a parte del electorado de Falange. Y ahora quien gana fuerza
es Bastión Frontal, que es quien está acogiendo a miembros
falangistas”, sostiene Xavier Rius Sant.

La “auténtica”

Suele decirse aquello de que no hay dos sin tres, y en el tema
falangista sucede lo mismo. Falange Auténtica (FA) es una
escisión de la escisión, es decir, de FE/La Falange
. Esta
última se produce en 2002 con el objetivo de alejarse de las ideas
ultraderechistas que emergían en el seno de la organización. Para
Madueño, “es la formación más reformista y quizá, la
que más se acerca a FE de las JONS (Auténtica)
, que
existió en los primeros años de la Transición y que renegaba del
franquismo y del inmovilismo del búnker”.

Según ellos mismos reconocen, se trata de un partido
“minoritario” que ni siquiera concurre a elecciones
,
algo que achacan a las “trabas” de la Ley Electoral.

Con el objetivo de alejarse de cualquier pasado ligado al
franquismo, los de Antonio Pérez Bencomoso –secretario nacional de
esta formación– no participan en actos como los celebrados cada
20-N, a los que consideran como “rémoras de la época de Franco”.

Fuente:
https://www.lamarea.com/2021/03/15/que-es-el-falangismo-en-2021-i/

¿Qué es el falangismo en 2021? (I)

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