los supuestos y quién puede solicitar el suicidio asistido en España

El Congreso de los Diputados debate este jueves en un pleno extraordinario la ley de eutanasia, la primera que se registró en las Cortes este año y que ha conseguido superar todos los obstáculos. El texto podría estar aprobado ya en marzo y, a partir de entonces, los ciudadanos que cumplan una serie de requisitos podrán poner fin a sus vidas de manera asistida y legal.

Pero, ¿en qué consiste la eutanasia y qué la diferencia del suicido asistido? En el caso de la eutanasia, es el personal sanitario quien administra el medicamento que provoca la muerte: se trata de la intervención voluntaria, estudiada y consensuada que acelera el final de un paciente con una enfermedad terminal e incurable. En concreto, es un equipo médico el que suministra los fármacos con tal de evitar sufrimiento y dolor.

En el caso del suicidio asistido es el paciente quien se autoadministra el medicamento que otra persona le ha proporcionado: el médico se encarga de recetar al paciente el medicamento que debe tomar para acabar con su vida, y este puede ser ayudado por un profesional o bien por cualquier persona que así lo desee sin que su acto tenga consecuencias jurídicas.

¿En qué supuestos se puede pedir?

En primer lugar, la persona que lo requiera ha de padecer una enfermedad grave e incurable o un padecimiento grave, crónico e imposibilitante certificado por un responsable médico. Esto es el literal del articulado de la ley. Sin embargo, en su preámbulo, explica que el proceso «se lleva a cabo en un contexto de sufrimiento debido a una enfermedad o padecimiento incurable que la persona experimenta como inaceptable y que no ha podido ser mitigado por otros medios”.

El solicitante, mayor de edad, habrá de poseer la nacionalidad o la residencia española, que tendrá que ser acreditada con una permanencia en el país durante más de 12 meses. Esta persona tendrá que ser «capaz y consciente» en el momento de hacer la solicitud, con toda la información por escrito y conociendo las alternativas a la eutanasia, como los cuidados paliativos.

¿Cuántas veces ha de consentir el paciente?

El paciente ha de consentir cuatro veces que sigue con el proceso y en todas ellas puede dar marcha atrás.

En primer lugar, ha de solicitarlo. 15 días después de la primera solicitud, y tras haber sido informado por su médico responsable sobre las alternativas y el diagnóstico, ha de solicitarlo de nuevo.

Dos días después, el médico vuelve a reunirse con el paciente para resolver cualquier duda y, al día siguiente, ha de producirse la tercera confirmación de que se sigue adelante. El paciente firma un consentimiento informado.

Después de que el médico informe a la Comisión de Garantía y Evaluación y reciba una verificación de este organismo, el paciente elige la modalidad de su procedimiento y aquí tiene lugar el cuarto consentimiento.

¿Cuánto dura este proceso?

Tras la primera solicitud, han de pasar quince días hasta la siguiente. Dos días después de la segunda, el médico se reúne con el paciente y 24 horas después ha de producirse la tercera confirmación.

El médico responsable ha de consultar a otro facultativo que estudiará al paciente y emitirá un informe en 10 días como máximo. El médico responsable lo remitirá a la Comisión de garantías en un máximo de 3 días.

En total el proceso puede durar algo más de un mes. Sin embargo, la ley contempla que, en el supuesto de que el paciente no vaya a aguantar tanto, estos plazos puedan acortarse.

¿Los médicos pueden negarse?

El artículo 16 de la ley contempla la objeción de conciencia de los profesionales sanitarios para no practicar ni eutanasias ni suicidios asistidos.

Esta será una decisión individual y deberá manifestarse con anticipación y por escrito. Además, las administraciones se creará un registro de profesionales que sean objetores de conciencia, que será confidencial y sujeto a la normativa de protección de datos.

¿Quién apoya la eutanasia?

Fue el grupo parlamentario socialista quien registró esta ley por segunda vez en febrero, la primera en ser registrada en el Congreso por los de Pedro Sánchez una vez se constituyó el Gobierno. Se presupone una mayoría aplastante de 200 diputados de 350, de los que solo se descuelgan el PP y Vox.

Unidas Podemos y toda la izquierda lo apoya, el PDeCAT, Ciudadanos o el PNV también se han mostrado a favor de despenalizar la eutanasia.

¿En qué países está regulada la eutanasia?

En el caso de la eutanasia, sólo está regulada por ley en cuatro países: Holanda, Bélgica, Luxemburgo y Canadá.

Las leyes más avanzadas son las de Holanda y Bélgica, y España vendría inmediatamente después de ellas, la tercera. La gran diferencia entre la norma española y la holandesa o la belga es el control del proceso. Mientras en estos dos países se realiza al final, en el nuestro se ha establecido una comisión antes de realizarse la eutanasia y otra después.

El suicido asistido solo está permitido en Suiza. Y esa fue la opción que eligió Jordi Rodríguez. Su yerno, Joan Alquézar, ha explicado en laSexta cómo fue el proceso de suicidio asistido: «Se sentó en un sofá. Sus dos hijas estuvieron a su lado, le dieron el medicamento y en 30 segundos Jordi murió, feliz». En Suiza no es legal la eutanasia, pero sí el suicidio asistido, incluso para personas que no son residentes en este país. Una práctica que también está permitida en Alemania, un estado de Australia y nueve en Estados Unidos.

¿Cuáles son los nombres clave del debate?

El caso con más trascendencia fue en los años noventa, el de Ramón Sampedro, un marinero gallego que pasó 30 años postrado tras sufrir un accidente que lo dejó tetrapléjico a los 25 años. El más reciente, el de Ángel Hernández, que fue detenido en Madrid en abril de 2019 por practicar en el domicilio familiar un suicidio asistido a su esposa, María José Carrasco, enferma en fase terminal de esclerosis múltiple, dolencia que padecía desde hacía tres décadas.

Hernández reconoció a la policía que había suministrado una sustancia a su esposa para que muriera, siguiendo sus deseos. Carrasco había expresado a su marido «muchas veces» su deseo de morir; desde que le diagnosticaron la enfermedad con 32 años dependía de los cuidados de su pareja, que le daba morfina para calmar los dolores.

El matrimonio lo grabó en video. Querían llamar la atención a los legisladores, para evolucionen hacia posiciones menos contrarias a la eutanasia para evitar que alguien que lo necesite tenga que transitar por los mismos caminos que ellos. La Fiscalía ha pedido seis meses de cárcel para Ángel Hernández por el homicidio de su mujer aunque ya ha adelantado que no se opondrá si el hombre pide el indulto.

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