Lo mejor de lo peor

Una pareja sonríe al año nuevo. BROOKE CAGLE.

2020 ha sido un año de mierda.

Esta contundente frase podría ser el inicio vertebrador que uniera por fin a las dos Españas, un punto en común en el que todos estamos de acuerdo, desde exmilitares fusiladores hasta los 26 millones de fusilables.

No quisiera ser falso positivo, y menos en estos tiempos de tests y de políticos poco fiables, pero he querido buscar lo mejor de lo peor de este annus horribilis. Es un trabajo duro, pero alguien tiene que hacerlo, aunque sea en pijama.

Porque la primera noticia positiva es que parece que el teletrabajo ha venido para quedarse. La España vaciada podría empezar a llenarse de trabajadores a distancia, huyendo del abusivo mercado inmobiliario en las grandes ciudades.

Ha sido un año terrible en lo económico, millones de familias han tenido que acogerse a un ERTE; pero a pesar de ello la renta media en España y el salario mínimo interprofesional han subido.

Mención especial a Yolanda Díaz, futurible presidenta y por fin una ministra de Trabajo que hace honor al nombre de su cargo y ya ha cerrado cinco grandes pactos este año entre patronal y sindicatos.

Curiosamente cuando Reino Unido se va, la Unión Europea es más Unión y solidaria que nunca: olvida su tradicional racanería lanzando una lluvia de millones de euros para sobrevivir a esta terrible sequía económica.

Además, Europa, por primera vez en la historia, ha producido más electricidad con energías renovables que con combustibles fósiles.

Europa cada vez es más verde.

Hablando de verde, en España la moción de censura de Vox consiguió un acuerdo del 85% de la Cámara…en su contra. Solo convenció a sus hooligans. Consiguió los mismos votos y el mismo ridículo que nuestras últimas participaciones en Eurovisión.

Este año también hemos aprendido, por las malas, que las vidas negras importan, salvo que seas el rey Baltasar en una ciudad española gobernada por la ultraderecha.

Millones de votos afroamericanos han echado a Trump a patadas, igual literalmente, de la Casa Blanca. “The Black is the new Orange”.

Estamos a un paso de que Kamala Harris se convierta en la primera mujer negra presidenta de EEUU.

La ciencia ha conseguido en tiempo récord una vacuna para el coronavirus; una maravillosa noticia que nos ha dejado mejores retratos que los de Velázquez entre muchos -istas: economistas, populistas y negacionistas.

Este 2020 hemos descubierto, gracias a Tenet de Nolan, que todo puede suceder al mismo tiempo hacia adelante y hacia atrás: mientras hay Aracelis vacunándose también hay Cayetanos contagiando en zonas VIP de discotecas, mientras vecinos reparten comida en bancos de alimentos también tenemos luces navideñas rojigualdas repartiendo españolidad a los que tanto lo necesitan.

El año de la ficción

La realidad supera a la ficción, pero este año la ficción nos ha ayudado a superar la realidad.

La ficción española, ayudada por el impagable marketing de los boicots de la ultraderecha a series como Antidisturbios, El Cid o Los favoritos de Midas, ha culminado un año de éxito de crítica y público.

Por cierto, otro dato positivo de este 2020 es que ETA sigue sin existir, salvo en las ficciones de Patria, La línea invisible y el Trifachito.

Los espectáculos de teatro, comedia, conciertos de música… nos han demostrado que la cultura es tan segura como necesaria.

No, Taburete no cuenta como cultura, ni como segura, ni como música.

Además, España ha vuelto a la Champions de los derechos sociales, nos hemos convertido en el cuarto país europeo y el sexto del mundo en legalizar la eutanasia activa. Esto sí es Marca España.

Y este final de diciembre nos trae una magnífica noticia desde Argentina: la legalización del aborto y el adiós a las perchas, ese trágico y macabro símbolo.

Un rey menos

Más datos para el optimismo:

Tenemos un rey menos.

Juan Carlos I de España y V de Abu Dabi abandonó nuestro país y, según hemos descubierto, también sus obligaciones con Hacienda.

El ex monarca se ha convertido en un MENA, Monarca Extranjero No Acompañado, en Emiratos Árabes Unidos.

A este ritmo de huida de miembros de la Familia Real, antes del próximo decenio podríamos proclamar la Tercera República en España por incomparecencia para el cargo de descendientes del “rey desmérito”.

El próximo año seguiremos llevando mascarilla, pero eso también tiene un lado bueno: Con ella somos más atractivos.

Según el estudio Beauty and the Mask de la Universidad de Pensilvania, los rostros cubiertos con mascarillas mejoran hasta en un 71% en belleza a los rostros sin ella.

Si tanto positivismo no termina de convenceros, llega el argumento definitivo:

“Nacho Cano actuará con una canción pre-Campanadas en una Puerta del Sol vacía”.

Si así acaba el 2020, muy mal se le tiene que dar al 2021 para no mejorar.

Spoiler, el nuevo año empieza de una forma inmejorable: Cachitos Nochevieja en TVE.

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