La comisión que decide sobre la eutanasia en Navarra contará con 12 miembros

La Comisión de Garantías que valora las peticiones de eutanasia en Navarra ya cuenta con nombres propios. Su formación se recoge en el decreto foral publicado este miércoles 4 de agosto, que desarrolla la ley orgánica nacional y que -insistió el director general de Salud, Carlos Artundo, ayer durante la presentación del decreto foral- “establece un marco garantista” para las personas “que quieren acogerse a esa prestación” y es “profundamente respetuoso con el derecho de las personas a la objeción de conciencia”.

La Ley Orgánica de Regulación de la Eutanasia exige un mínimo de 7 miembros, aunque la Comunidad foral contará con 12: 4 juristas, 4 médicos, 2 enfermeras, 1 psicóloga y 1 trabajador social.

Este comité tiene la función de velar por el control de la legalidad para que cada caso “se realice conforme al procedimiento legal y médico que debe ser”, indicó Genoveva Ochando, jefa del Servicio de Ciudadanía Sanitaria, Aseguramiento y Garantías. También es el órgano ante el que las personas “pueden formular reclamaciones” en caso de que el médico responsable les deniegue su solicitud de la eutanasia.

La consejera de Salud, Santos Induráin, ha nombrado a María Luisa Los Arcos Vieira, catedrática de Derecho Civil de la UPNA y especialista en derecho sanitario, como presidenta de la Comisión de Garantías. La acompañarán durante al menos cuatro años Juan Luis Beltrán, doctor en Derecho por la UN, ex presidente de la Asociación Juristas por la Salud y presidente del Consejo de Transparencia; Leticia Jericó Ojer,profesora de Derecho Penal de la UPNA e investigadora de temas como la objeción de conciencia en el ámbito medico; María Jorqui Azofra, doctora en Derecho por la UPNA y vocal del Comité de Ética Asistencial del CHN.

Del ámbito sanitario, integrarán el comité Helena Escalada, médica de familia y master en cuidados paliativos; Luisa Garcés Ducar, médica de Atención Primaria y profesora asociada de la UPNA y la UN; Victoria Acha Arrieta, especialista en Medicina Interna con experiencia asistencial y gestora en CHN y Virgen del Camino; Mauro Loinaz Bordonaba, médico intensivista y miembro del grupo de coordinación de trasplantes del CHN; Oihane Vieira Galán, enfermera del CHN y licenciada también en Derecho; Ana Rosa Gómez Martínez, enfermera especializada en bioética con experiencia en ámbito hospitalario y de Primaria; y Raquel Ruiz Ruiz, psicóloga especializada en neuropsicología y parte del Comité de Neurooncología del CHN. También formará parte del órgano Xabier Les Lacosta, jefe de la Unidad de Trabajo Social del CHN con experiencia profesional en situaciones de final de la vida. El puesto de secretaría corresponde a la secretaria general técnica de Salud, Pilar García. Se prevé que la comisión se constituya de manera formal antes de 15 días.

La Clínica Universidad de Navarra pidió inicialmente participar en este comité para ofrecer su visión de la medicina, según justificaron desde el centro a este periódico. Al final, precisó ayer Genoveva Orchando, la CUN “retiró la candidatura”.

Los solicitantes de eutanasia tendrán que ser mayores de edad, capaces y conscientes y contar con la nacionalidad española o la residencia o certificado que acredite que llevan más de 12 meses en el país. Siempre en el caso de que sufran una enfermedad o padecimiento grave e incurable o imposibilitante certificado por el médico responsable.

La petición se hace primero por escrito al facultativo responsable, que en un máximo de dos días deliberará sobre la solicitud y en un máximo de cinco presentará por escrito la información al interesado. Habrá una segunda petición, con 15 días de diferencia con la primera, y, tras un nuevo proceso deliberativo se podrá firmar el consentimiento informado. Así, se comunicará al equipo asistencial y, si se pide, a la familia.

Después se consultará al médico consultor para que emita un informe en 10 días como mucho. Si ambos facultativos coinciden en su juicio, esta solicitud pasa a la Comisión de Garantías y Evaluación que, en un máximo de dos días, organizará el equipo de valoración. En una semana su informe pasaría a la presidencia del comité que tiene un par de jornadas para comunicar el dictamen al médico responsable. El solicitante, si obtiene el sí, podrá elegir la fecha para llevar a cabo el procedimiento. También si prefiere que un equipo de profesionales le administre la combinación de fármacos o hacerlo por sí mismo, tanto en centros sanitarios públicos, privados o concertados, como en el domicilio.

UNA «HERRAMIENTA MÁS»

El acceso a la eutanasia, defendió Artundo, es “una herramienta más” en el conjunto de la estrategia navarra en torno a la atención al final de la vida. La nueva normativo se sumaría así al Registro de Voluntades Anticipadas, la Estrategia de Cuidados Paliativos y el Observatorio de la Muerte Digna.

Los estudios desarrollados por este último órgano han indicado que el 60% de los navarros encuestados conocía los cuidados paliativos, una cifra, admitió el director general de Salud, que deja “un margen de mejora de trabajo para el conocimiento de la oferta” de este instrumento. Además, al menos un 80% de los navarros deseaba recibir este tipo de atención.

“La valoración de los cuidados paliativos por quienes los han conocido es muy elevada, de 8,7 sobre 10”, añadió Artundo. En este estudio, anterior a la aprobación de la Ley Orgánica, el 72% de la población respondió que solicitaría la eutanasia en caso de sufrimiento intolerable.

Los profesionales de medicina, enfermería y farmacia podrán registrarse como objetores

El departamento de Salud, informó Genoveva Ochando, jefa del Servicio de Ciudadanía Sanitaria, Aseguramiento y Garantías, desarrolla el soporte del registro para que los profesionales objetores se inscriban de forma telemática: “Estamos trabajando en una aplicación informática, restringiendo los accesos y asegurando la confidencialidad”. Una vez se termine de organizar, añadió, se facilitará la información para apuntarse, con un modelo que se publicará en la página web del departamento.

Se podrán registrar los “profesionales implicados directamente” en el procedimiento de la eutanasia tanto del ámbito público como del privado, explicó Ochando, como el personal de medicina y enfermería, o el de farmacia “en el caso de tener que preparar una fórmula magistral”, la combinación de fármacos para terminar con la vida del solicitante. Se trata de un “registro vivo, que permite modificar esa objecion” cuando los profesionales renuncien a ella de forma voluntaria y por escrito y que tendrá un carácter confidencial.

El Gobierno de Navarra, adujo la jefa del Servicio de Ciudadanía Sanitaria, Aseguramiento y Garantías, no tiene una estimación de cuántos trabajadores pueden llegar a inscribirse. “Estamos recibiendo el sentir; algunas personas lo tienen muy claro”, señaló.

En este soporte informático constarán los datos identificativos del objetor, así como detalles profesionales como la titulación que ostentan, su especialidad, el centro en el que trabaja y el servicio al que se encuentra adscrito. El registro, según recoge el decreto foral publicado ayer en el Boletin Oficial de Navarra, tiene como finalidad facilitar a la administración sanitaria “la necesaria información para que esta pueda garantizar la adecuada gestión de la prestación de ayuda a morir”.

https://www.diariodenavarra.es/noticias/navarra/2021/08/04/navarra-desarrolla-normativa-foral-garantizar-puesta-marcha-derecho-eutanasia-496349-300.html

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