«Es un Constitucional preparado para la guerra»

El aterrizaje de los nuevos cuatro nuevos magistrados no alterará la relación de fuerzas en el Tribunal Constitucional, que, al menos, durante unos meses seguirá siendo siete cinco a favor del bloque conservador. Sin embargo, en la práctica sí consolidará las posiciones de ambos sectores respecto a los votos cruzados que se venían produciendo en los últimos tiempos. Esa es una de las razones por los que PSOE y PP han apostado por perfiles que, aun no viniendo directamente de la política, están muy significados por su proximidad a los partidos que les han propuesto.

En sus últimas semanas de andadura, el TC ha sacado adelante las votaciones con diez magistrados en lugar de doce, porque a la vacante del

 progresista Fernando Valdés desde hace un año se ha unido la baja médica de un magistrado conservador, Alfredo Montoya. De esos diez solo han votado de forma abiertamente progresista tres de ellos y en algunos debates este bloque formado por Cándido Conde-Pumpido, Juan Antonio Xiol y María Luisa Balaguer, ha contado con apoyos puntuales del presidente, el conservador Juan José González Rivas, e incluso, en el caso del primer estado de alarma, del magistrado Andrés Ollero. En el lado opuesto, con el bloque conservador ha estado la vicepresidenta, Encarnación Roca. La situación estaba siendo muy incómoda dentro y fuera del tribunal para unos y otros. De ahí que hace diez días la mayoría de los magistrados celebrara el anuncio de una inminente renovación en la que, a la vista de los perfiles elegidos,
los dos partidos han querido amarrar sus respectivos bloques para evitar ‘sorpresas’ en debates venideros.

Enmendar al Supremo

Solo así se explica que hace apenas unas semanas estuvieran sobre la mesa los nombres de catedráticos como Nicolás González Cuéllas (por parte del PP) o Pilar Gómez (por parte del PSOE) o el de reputados magistrados del Supremo como Pablo Lucas y ahora desembarquen en el órgano de garantías jueces de la Audiencia Nacional que, como Ramón Sáez o Concepción Espejel, intentaron acceder sin éxito a la Sala Segunda del Supremo y sus candidaturas fueron rechazadas por el Consejo por tratarse de perfiles muy marcados. Paradójicamente serán estos magistrados los que tengan en sus manos la capacidad de enmendar la plana a la más alta instancia jurisdiccional, el Tribunal Supremo, cuando se cuestionen sus sentencias a través de recursos de amparo. Y es que, excepto Enrique López, que abandonó el TC tras dar positivo en un control de alcoholemia, lo habitual es que los miembros del tribunal de procedencia judicial o fiscal vengan del Supremo: Santiago Martínez-Vares, Ricardo Enríquez, Juan Antonio Xiol, Antonio Narváez o Cándido Conde-Pumpido son buen ejemplo de ello.

«Es un Tribunal preparado para la guerra», comentan fuentes del CGPJ, que auguran ‘batallas duras’ entre ambos bloques. En el progresista, su baluarte será Ramón Sáez, al lado del que Conde-Pumpido «va a ser una ursulina», auguran con ironía. Enfrente, Concepción Espejel, recusada en varias ocasiones por su cercanía al PP, y el catedrático Enrique Arnaldo darán la réplica.

Sobre la mesa del nuevo TC estarán muchas decisiones políticas del Gobierno de Pedro Sánchez -recurridas en su mayor parte por Vox y PP-, como la eutanasia, recursos del ‘procés’, la reforma que limita las atribuciones del CGPJ, el recurso ya anunciado contra el nombramiento de la fiscal general del Estado, Dolores Delgado, o el que se presentará si el Supremo despacha las impugnaciones contra los indultos a los presos independentistas. Será la hora también de desempolvar el recurso contra la ley de plazos del aborto, cuyo ponente cambiará ahora de manos por la salida del tribunal de Andrés Ollero, partidario de declarar su incontitucionalidad.

Junto a él abandonan el órgano el presidente, González Rivas, y la vicepresidenta, Encarnación Roca, que serán reemplazados en este caso por otro presidente conservador y, como viene siendo habitual, un vicepresidente de distinto signo, en este caso progresista. Para el primero puesto se perfila el catedrático Pedro González Trevijano, quien cuenta con el apoyo de su bloque; para la vicepresidencia, Juan Antonio Xiol. Ambos pertenecen al tercio más antiguo del tribunal, que es el que ostenta la presidencia cuando queda vacante en cada renovación y deberán dejar el TC en junio de 2022 junto con Santiago Martínez Vares y Antonio Narváez, ambos conservadores.

Será entonces cuando cambien las ternas en el tribunal y el marcador de las mayorías se invierta a favor de los progresistas. En esa renovación dos de los magistrados tienen que ser nombrados por el Gobierno y dos por el CGPJ. Para respetar las distintas sensibilidades del órgano de gobierno de los jueces, de estos dos últimos, uno siempre es de perfil progresista y otro conservador. Ese tercio solo podrá ser renovado si entonces el acuerdo para un nuevo CGPJ se ha desbloqueado. En caso contrario este órgano no podría llevar a cabo nombramientos al impedírselo la ley que recortó sus atribuciones. Y si el CGPJ no nombra, el Gobierno no puede hacerlo porque el tercio renovado engloba a los cuatro magistrados a la vez.

https://www.abc.es/espana/abci-constitucional-preparado-para-guerra-202110230127_noticia.html

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