«Es cruel que se tramite la eutanasia mientras los sanitarios estamos luchando por salvar vidas»

Laura DanieleLaura Daniele

Madrid
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Se puede decir más alto pero no más claro. «La eutanasia es todo menos progresista y una vez que se legaliza es incontrolable». Con estas palabras rechazó este viernes el presidente del Colegio de Médicos de Madrid, Manuel Martínez Sellés, la proposición de ley orgánica para la regulación de la eutanasia que se tramita actualmente en el Congreso de los Diputados.

Durante su conferencia inaugural del 22 Congreso de Católicos y Vida Pública, el catedrático de Medicina y jefe de Sección de Cardiología del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, consideró «muy cruel que mientras los sanitarios estamos luchando por salvar vidas» en plena pandemia del Covid-19 se tramite esta nueva legislación «que destruye la integridad moral de la profesión médica» y «va claramente en contra del juramento hipocrático».

El médico consideró también insensato que el Gobierno proponga la muerte a los enfermos cuando muchos pacientes no tienen acceso a las unidades de cuidados paliativos. «Están infradesarrollados. Eso quiere decir que en España tenemos enfermos que sufren y en lugar de tratarlos como necesitan legalizamos la eutanasia para matarlos», afirmó.

Contrariamente a lo que se piensa, la eutanasia solo está legalizada en un puñado de países: Bégica, Holanda, Luxemburgo, Canadá y Colombia. Otros pocos han regulado el suicido asistido: Suiza, Alemania, Japón, y algunos estados de Estados Unidos. En todos ellos, según explicó Sellés, se ha visto cómo la eutanasia funciona como «pendiente resbaladiza», es decir, que se van relajando con el paso del tiempo los requisitos para acceder a este mal llamado «derecho a morir».

«Se empieza por casos muy extremos y se acaba con la eutanasia no consentida en enfermos mentales, personas con discapacidad e incluso niños. Está probado que una vez que se legaliza, es incontrolable», aseguró.

Para este cardiólogo, la eutanasia además no solo quiebra la relación de confianza entre el médico y el paciente, sino también entre el enfermo y su familia. «Se traslada a los pacientes la idea de que son una carga. Es una verdadera paradoja porque mientras los defensores de la eutanasia defienden la autonomía total del paciente, la eutanasia se convierte en un arma de coacción y los pacientes dejan de ser autónomos debido a la enorme presión social», aseguró.

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