El PP desprecia el órdago de Vox y le fuerza a dar marcha atrás en su plan de "ruptura"

La última «ruptura de las relaciones con el PP» anunciada por Vox duró esta vez menos de 24 horas. El mismo portavoz de la formación de extrema derecha, Jorge Buxadé, que el lunes dio a entender que su partido dejaría de sostener los gobiernos populares en comunidades y ayuntamientos en represalia por la abstención del PP en la declaración de persona ‘non grata’ a Santiago Abascal en Ceuta del pasado viernes, se vio este martes obligado a matizar sus palabras.

La dirección de Pablo Casado no se había tomado en serio el órdago lanzado por Vox, el enésimo en los últimos tres años de convulsa relación política entre los dos partidos, y optó por despreciar con su silencio la advertencia lanzada por uno de sus apoyos necesarios en administraciones como la andaluza o la madrileña –aunque ambos partidos rivalizan por el mismo electorado–, forzando a la extrema derecha a suavizar su mensaje y dejar claro que no va a romper ningún Ejecutivo autonómico o municipal en manos del PP.

«Vox se ha caracterizado por el sentido común y por tomar decisiones teniendo en cuenta el bien de los madrileños, los andaluces y los murcianos», apuntaba este martes Buxadé durante una entrevista en EsRadio, tratando de dejar claro que no va a producirse esa supuesta ruptura con los gobiernos en la Comunidad de Madrid, Murcia y Andalucía, donde el apoyo de la extrema derecha es imprescindible para mantener los ejecutivos del PP –en las dos primeras, la segunda con tránsfugas de Ciudadanos y Vox– y de coalición entre los populares y el partido de Inés Arrimadas en la última.

El portavoz de Vox quiso explicarse con las siguientes palabras: «Hay una agresión personal a Abascal [en alusión a la declaración de persona ‘non grata’ por parte de la Asamblea de Ceuta] y a lo que representa. Y lo más normal, humano, de honra y de honor es que el partido solicite una reparación. Y si no se produce, las relaciones están rotas. Yo no me puedo ir a comer y cenar contigo y jiji jaja. Repara el daño y sigamos trabajando por el bien común».

«Una cosa es exigir una reparación del daño y otra hacer algo en contra de los intereses generales, que es algo que no va a hacer Vox», insistía el dirigente de la extrema derecha, descartando que vaya a dejar caer los gobiernos del PP en autonomías y ayuntamientos. Y sobre el anuncio de «ruptura» verbalizado por él mismo menos de 24 horas antes, matizaba: «¿Quiere decir que vamos a votar en contra sistemáticamente? No, nunca Vox ha hecho eso».

El tono de Buxadé fue bien distinto el lunes, sobre todo después de que el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, del PP, justificara la abstención de su partido en la votación del viernes asegurando que un voto en contra no hubiera sido «coherente» al considerar que, el pasado 24, el día en el que se produjo la inédita crisis con Marruecos que supuso la entrada masiva de miles de personas en la ciudad autónoma, el líder de Vox se desplazó a Ceuta «a decir que en la Asamblea de Ceuta hay partidos políticos que sirven a los intereses de Marruecos, que son quintacolumnistas de Mohamed VI».

«Es decir, vino a perturbar la convivencia, a quebrar la unidad de acción y a coincidir con el discurso de Marruecos, que dice que la sociedad ceutí está dividida en dos partes: los españoles y los marroquíes», sentenció el lunes el veterano presidente ceutí.

Minutos después, Buxadé declaró: «Consideramos que el PP, con su abstención, y con las declaraciones de Vivas ha roto relaciones con Vox, tomamos nota y damos las relaciones rotas». El portavoz de la extrema derecha exigió a Casado una desautorización a Vivas, que nunca se produjo, porque, de lo contrario, dijo el lunes, no iba «a poder seguir reclamando ayuda a Vox para sus propuestas en ayuntamientos o asambleas autonómicas». Esta posibilidad fue rectificada por el mismo dirigente de Vox este martes.

Vivas ha querido en las últimas horas desmarcar a la dirección de su partido de su decisión de abstenerse, el pasado viernes. «No ha sido mi intención meter en un lío a la dirección general del partido. El único responsable de esa votación soy yo, los únicos responsables somos los que formamos parte del Grupo Popular de la Asamblea, porque esa posición del PP no estuvo consultada ni autorizada por la dirección general», matiza ahora. «Si Vox tiene que situar la diana, que la sitúe en mí», insiste.

El partido de extrema derecha solicitó este martes que la Asamblea de Ceuta debata revocar la declaración de Abascal como ‘persona non grata’. Sin embargo, la Mesa de la institución rechazó a última hora incluir ese punto en el orden del día del pleno de este miércoles. Lo decidieron por unanimidad los tres miembros del órgano, que son el propio Vivas, una vicepresidenta del PSOE y otra del PP.

En la dirección de Casado nunca se creyeron las palabras de Buxadé anunciando la «ruptura» de sus relaciones con el PP. «Ya han amagado con romper otras veces», explicaron el mismo lunes fuentes oficiales de la cúpula de los populares. Génova 13 sostiene, además, que a la extrema derecha no le queda más remedio que apoyar sus gobiernos en comunidades autónomas y ayuntamientos porque, de lo contrario, el partido de Abascal sería el responsable de que en esos territorios pudiera gobernar la izquierda.

El secretario general del Partido Popular, Teodoro García Egea, ha asegurado este miércoles que si Vox finalmente deja de apoyar a algún gobierno de derechas, tal y como amenazó el lunes -aunque luego se desdijo-, deberá dar explicaciones a sus votantes. “Si Vox pone en dificultades a algún gobierno tendrá que explicar a los ciudadanos los motivos», ha asegurado el ‘número dos’ del PP en una entrevista en Antena 3.

García Egea ha rechazado «el clima de tensión» entre las fuerzas de derechas, como el que Vox suscitó esta semana al dar por rotas las relaciones con el PP por la abstención de los ‘populares’ en la declaración de persona ‘non grata’ a Santiago Abascal en Ceuta. A este respecto, el secretario general del PP ha asegurado que «la figura de la persona ‘non grata’ es absurda», a pesar de que su propio partido la ha impulsado al menos una decena de veces desde distintas administraciones. 

En un calculado doble juego, el equipo de Casado ha querido respaldar a Vivas, enfrentado directamente con Vox, aunque se ha desmarcado de la declaración de persona ‘non grata’ a Abascal con unas escuetas palabras de argumentarios internos que han repetido los pocos dirigentes públicos que han intervenido públicamente entre el lunes y el martes. «El PP nunca ha levantado cordones sanitarios ni ha demonizado a ningún político democrático», señaló este martes el propio Casado durante una conferencia, apelando a «hacer frente a la división política de las fuerzas moderadas y de centro derecha».

El PP sí ha declarado o ha intentado señalar a distintas personalidades como ‘non gratas’ desde distintas instituciones. Lo ha hecho con diversos dirigentes del PSOE, entre ellos, el presidente del Gobierno, consejeros del Gobierno vasco o el actor Willy Toledo, entre otros.

En cuanto a la polémica de Ceuta, la dirección del PP recuerda no es la primera vez que Vox lanza una amenaza semejante de ruptura. Desde que en 2018 los populares lograran su primer acuerdo con la extrema derecha para gobernar en Andalucía, han sido constantes los ultimátum del partido de Abascal, tanto en la comunidad andaluza como en Madrid o Murcia, las otras dos plazas en las que el partido de Abascal es clave para poder mantener los gobiernos de derechas.

En las dos primeras, Vox lleva meses asegurando que no sostendría a sus respectivos ejecutivos si no se aprobaba el conocido como ‘pin parental’, el derecho de veto de los padres a que sus hijos reciban charlas o formación en materia de igualdad o diversidad. Aunque tras la fallida moción de censura de PSOE y Ciudadanos en Murcia, el presidente regional, el popular Fernando López Miras, introdujo en su gobierno a dos consejeros de la extrema derecha alejados de la dirección de Abascal –una de ellas precisamente en Educación–, el Ejecutivo autonómico no ha puesto aún en práctica ese veto parental. Tampoco se ha instaurado en Andalucía. Y Vox sigue sosteniendo a ambos gobiernos.

Una amenaza similar se dio en la Comunidad de Madrid, donde la extrema derecha aseguró en la legislatura pasada que no apoyaría los Presupuestos del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso –que entonces gobernaba en coalición con Ciudadanos–, si no introducía el citado ‘pin parental’ en la región. La presidenta madrileña adelantó las elecciones al pasado mayo sin haber aprobado esas cuentas y, aunque arrasó absorbiendo todo el voto del que fue su socio, Ciudadanos, volvió a necesitar del apoyo de Vox para ser investida.

El partido liderado en Madrid por Rocío Monasterio dio sin problema sus votos para reelegir a Ayuso, y no se planteó tumbar la investidura a pesar de que la dirigente del PP no les ha prometido implantar ese veto de los padres.

A nivel estatal, Casado estuvo meses tratando de diferenciarse de la extrema derecha y escenificó el pasado octubre una teórica ruptura con Santiago Abascal durante la fallida moción de censura registrada por Vox contra Pedro Sánchez. Pero la dependencia del partido ultra para mantener gobiernos autonómicos y municipales y la batalla por la hegemonía de la derecha –y por el mismo electorado– que mantienen ambas formaciones desde hace tres años han forzado al jefe de la oposición a adaptar de nuevo su agenda al paso que le marca Abascal.

El líder del PP contemporiza con algunos de los postulados de la extrema derecha, sobre todo en materia de inmigración, en contra de avances sociales como la eutanasia o la ley trans y, más recientemente, con su connivencia con el revisionismo histórico con la Guerra Civil y la dictadura.

https://www.eldiario.es/politica/pp-desprecia-ordago-vox-le-fuerza-dar-marcha-plan-ruptura_1_8174097.html

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