El ao pandmico que zurci las costuras del Gobierno Frankenstein

Primer aniversario: examen al Ejecutivo

La incorporacin a la gobernabilidad del Estado de ERC y Bildu da alas a la opcin de un tripartito en Catalua, pero fuerza a Snchez a ceder an ms a la izquierda radical. La incgnita es dnde est el lmite

Pablo Iglesias firma su pacto de Presupuestos con Pedro S

Pablo Iglesias firma su pacto de Presupuestos con Pedro Snchez en 2019.


  • Gobierno.

    Pablo Iglesias exige a Pedro Snchez no perder cuota de poder tras los Presupuestos

  • Las cuentas del Estado.

    Bildu y ERC avisan a Pedro Snchez de que su precio es una «solucin histrica» para el Pas Vasco y Catalua

La mentira original en la que se sustenta un Gobierno que muestra una tensa relacin con la verdad y la transparencia la desvela la confesin de un fugado de la justicia, Carles Puigdemont. En el volumen inicial de sus memorias, en las que relata los pormenores de su llegada a la Generalitat, la preparacin y celebracin del referndum ilegal del 1-O y su posterior huida a Blgica, el lder independentista desvela cmo Pedro Snchez le confes en agosto de 2017 que la posibilidad de formar una alianza de gobierno con Podemos estaba muy avanzada y que daba por acabado al Ejecutivo de Mariano Rajoy. Si bien, la mocin de censura deba esperar un tiempo al no estar madura an.

Esta explicacin del ex presidente de la Generalitat, nunca desautorizada o matizada por el Gobierno, es una enmienda a la abundante narrativa sanchista que presenta aquella accin parlamentaria como una espontnea conjuncin de indignaciones por la corrupcin del PP, que habra tomado forma en dos tardes y cuatro telefonazos tras publicarse la sentencia de la Grtel. Todo un alarde de retrica propagandista para opacar aquello que el verbo y la palabra del propio Gobierno confirman a diario: la alianza del PSOE con Podemos y la panoplia de partidos nacionalistas en el Congreso es una apuesta estratgica de calado, que tiene voluntad de continuidad, y cuya gnesis viene de lejos.

Concretamente, del fracaso en 2016 del acuerdo de Gobierno entre Snchez y el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera. El bautizado como Pacto del Abrazo con el que el lder del PSOE intent formar la primera coalicin gubernamental desde la restauracin de la democracia, pero que se qued, ante la negativa de Podemos de facilitar la investidura, en aspiracin fallida de dos jvenes ambiciosos. Fue en la amargura de aquel revs, cuando Snchez llega a la ntima conviccin de que sin el apoyo de Pablo Iglesias y los nacionalistas nunca pondra pie en la Moncloa.

Es esa creencia, despus de recuperar la Secretara General del partido y limpiar a cuchillo Ferraz, la que lleva al dirigente que se haba paseado por Europa como el nuevo rostro de la socialdemocracia templada a mover al PSOE hacia coordenadas de extrema izquierda y a cortejar al nacionalismo vasco y cataln. En el segundo y definitivo intento de formar un Gobierno Frankenstein de cuyos peligros para la democracia espaola alert, con tiempo y argumentos, Alfredo Prez Rubalcaba.

Una frmula de gobierno que, como crea Snchez, le abre las puertas presidenciales en 2020 a costa de tensionar el debate poltico y la sociedad hasta extremos insospechados, transformando la legislatura en una lucha entre el bien progresista y la prfida ultraderecha, y que el ao pandmico que dejamos atrs slo ha hecho que consolidar en el poder.

En el escenario cataln, el PSC se presta a reeditar con ERC el tripartito

El repentino azote vrico, una vez celebrada la manifestacin feminista del 8-M, con la deseada estampa de unidad entre PSOE y Podemos, y cuando el Gobierno deja finalmente de presentar al coronavirus como una gripe fuerte, le permite a Snchez la oportunidad de apartarse del populismo de Iglesias y ofrecer al PP y Cs un gran pacto de Estado. En sintona con las destacadas voces de Bruselas, el mundo empresarial espaol e incluso el ex presidente Felipe Gonzlez -la gente quiere certidumbres ante la incertidumbre-, que reclaman un escenario de consenso, moderacin y estabilidad institucional.

Pedro S
Pedro Snchez recibe a Gabriel Rufin en la Moncloa.A. NAVARRETEPOOL

Snchez, sin embargo, toma la direccin contraria, ahonda en la agenda ms radical de la heterognea coalicin Frankenstein. Aprovechando la situacin de shock en el que se encuentra la sociedad espaola debido a la pandemia, para aislar a la oposicin en un actualizado Pacto del Tinell -la derecha no va a volver a gobernar Espaa en aos, les avisa Iglesias-. Aprobar sin apenas dilogo polmicas leyes como la de Educacin y de Eutanasia, reforzar sus complicidades con el nacionalismo cataln y el vasco (eliminando el espaol en la escuela, el acercamiento de presos etarras…), y tambin iniciar una campaa de acoso y sometimiento a todas aquellas instituciones, como la monarqua, el Poder Judicial, la Iglesia y los medios de comunicacin crticos, que ve como obstculos para la aspiracin de la nueva Espaa, republicana y de corte confederal.

Es el inicio de un proceso constituyente, como admite el ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, en el que Snchez decide incorporar a la gobernabilidad del Estado a ERC y Bildu, dos partidos a los que Iglesias considera hace tiempo aliados estratgicos para derribar el rgimen del 78, como declaracin de intenciones y garanta de permanencia en Moncloa. Pero que tambin obliga a Snchez a cesiones y concesiones.

Los socialistas Lastra y Simancas, junto a la portavoz de Bildu.
Los socialistas Lastra y Simancas, junto a la portavoz de Bildu.EFE

De esta forma y como pago a su apoyo en el Congreso, oficializa el blanqueamiento de los herederos polticos de ETA e impulsa, con el proyecto de nuevo estatuto vasco de fondo, a Arnaldo Otegi como alternativa al PNV en la esfera soberanista, creando las bases para una futura coalicin de izquierdas y abertzales que le dispute el poder a la burguesa conservadora y nacionalista.

Mientras en el escenario cataln, los socialistas se prestan a reeditar con ERC el tripartito, de ah la sustitucin de Miquel Iceta por Salvador Illa como candidato del PSC, y que los republicanos, mediante la capitalizacin de los indultos, la mesa de dilogo bilateral y un posible referndum, alcancen el viejo anhelo de sustituir a los (post)convergentes como partido hegemnico.

Esta apuesta de Snchez por ERC como ancla del Gobierno Frankenstein olvida la histrica condicin turbulenta del partido republicano, como sufri en los gobiernos tripartitos el PSC. Puede ser un buen acuerdo a corto plazo para Snchez, pero si a ERC no le va bien el 14-F volver a su discurso insurreccional, avisa Joan Ferran, ex portavoz de los socialistas en el Parlament durante los tripartito.

Tambin vislumbra tensiones en la coalicin de Gobierno el analista poltico Kepa Aulestia, quien cree que una vez Snchez ha conseguido los Presupuestos del Estado puede explorar una nueva dinmica de pactos, ya que el pndulo del PSOE no puede escorarse mucho ms a la izquierda. Del mismo parecer es Jordi Casas, ex diputado de CiU en el Congreso entre 1986 y 1993, cuando el nacionalismo cataln conservador apoy a Felipe Gonzlez, al considerar que las tragaderas del PSOE tienen un lmite. Emergiendo, en este punto, la duda razonable de si aquel PSOE que conoci y trat Casas no ha sido devorado por el Frankenstein sanchista.

Conforme a los criterios de

The Trust Project

Saber más

Deja un comentario