DEBATE SOBRE LA EUTANASIA

Plantea un dilema ético y controversias en la sociedad en general, e igualmente a los profesionales en su trabajo diario. Un dilema ético podría definirse como aquella situación que obliga a tomar una decisión que puede provocar tanto efectos deseables como indeseables.

En el debate sobre la eutanasia se recurren a diferentes argumentos a favor o en contra de esta práctica.

Argumentos a favor de la Eutanasia

  • Fin del sufrimiento. Aunque el dolor pueda controlarse de manera relativamente eficaz hoy en día, algunos otros sufrimientos persisten, como la pérdida de control sobre su cuerpo con la consiguiente pérdida de autonomía y degradación de la calidad de vida.
  • Legalizar o despenalizar la eutanasia permite practicarla dentro de un marco médico que podría limitar los riesgos de su práctica clandestina.
  • El concepto de ‘dignidad humana’ se usa tanto a favor como en contra de la eutanasia. Cuando se usa a favor se esgrime el derecho a elegir libremente el momento de la muerte dado que la enfermedad se percibe como una degradación inaceptable de la condición del paciente.
  • El concepto de libertad se usa también refiriéndose a la libertad que tiene el ser humano sobre su vida y su cuerpo y, por tanto, sobre las decisiones que se relacionen con ellos.
  • Algunos argumentan que es legítimo considerar que los recursos médicos deben dirigirse prioritáriamente a pacientes cuya vida pueda salvarse (o a cubrir otras necesidades sanitarias) y no a tratamientos costosos para aquellos que ya no tienen grandes expectativas de vida.

Argumentos en contra de la Eutanasia

  • Se esgrimen en muchos casos razones de morales que conciernen de manera general el homicidio y suicidio. La inviolabilidad de la vida humana dentro de algunas tradiciones religiosas se basa en la concepción de la vida como un don de Dios sobre el que el hombre no puede disponer libremente. Algunos cristianos llegan incluso a considerar que el sufrimiento humano tiene un valor positivo para el enfermo terminal en la medida que lo acerca del sufrimiento de Cristo.
  • Incompatibilidad con la visión del objeto de los profesiones de la salud, por ejemplo la que aparece en el juramento de Hipócrates.
  • Es cada vez menos necesario recurrir a la eutanasia ya que los cuidados paliativos logran controlar cada vez mejor el dolor y el sufrimiento.
  • Hay un desfase entre la polémica y la realidad de los enfermos. Estos últimos se preocuparían mucho menos por la cuestión y no la considerarían como una opción en la mayoría de los casos.
  • La eutanasia conlleva los siguientes riesgos:
    • si el enfermo es incapaz de decidir, la decisión debe tomarla alguien más.
    • algunos enfermos podrán desear morir porque sufren de depresión clínica.
    • razones financieras pueden llevar a presionar al enfermo para tomar la decisión.
    • la libertad real del enfermo puede estar comprometida antes presiones morales del entorno cercano.
    • incapacidad para cambiar de opinión a partir de algún momento.
    • confusión entre el sufrimiento del paciente y el de su entorno.
  • Yendo aún más lejos, algunos consideran la eutanasia como una puerta abierta a la eugenesia.

LA SEDACIÓN

Un concepto muy relacionado con la eutanasia es la sedación. Se define como la calma o relajación llevada a cabo con fármacos calmantes. En medicina se entiende por sedación la administración de fármacos adecuados para disminuir el nivel de consciencia del enfermo, con el objetivo de controlar algunos síntomas o de prepararlo para una intervención estresante o dolorosa.

LA SEDACIÓN EN CUIDADOS PALIATIVOS

En cuidados paliativos se entiende por sedación exclusivamente la administración de fármacos apropiados para disminuir el nivel de consciencia del enfermo con el objetivo de controlar algunos síntomas.

Por lo tanto en el curso del tratamiento de pacientes en fases avanzadas y terminales de su enfermedad, donde la estrategia terapéutica es paliativa, la sedaccción pretende conseguir el manejo de diversos problemas clínicos (ansiedad, disnea, insomnio, crisis de pánico, hemorragia, sedación previa a procedimientos doloroses, etc.).

En este ámbito se utilizan dos conceptos distintos pero relacionados de sedación en cuidados paliativos:

  • Sedación paliativa: administración deliberada de fármacos, en las dosis y combinaciones requeridas, para reducir la consciencia de un paciente con enfermedad avanzada o terminal, tanto como sea preciso para aliviar adecuadamente uno o más síntomas refractarios (los que no pueden controlarse adecuadamente en un plazo razonable sin comprometer la consciencia del paciente) y con su consentimiento explícito, implícito o delegado. Se trata de una sedación primaria, que puede ser continua o intermitente, superficial o profunda.
  • Sedación terminal: administración deliberada de fármacos para lograr el alivio, inalcanzable con otras medidas, de un sufrimiento físico y/o psicológico, mediante la disminución suficientemente profunda y previsiblemente irreversible de la consciencia de un paciente cuya muerte se prevé muy próxima y con su consentimiento explícito, implícito o delegado. Se trata de una sedación primaria y continua, que puede ser superficial o profunda.

La administración de fármacos sedantes no supone problemas éticos cuando se han prescrito bajo indicaciones correctas y con el consentimiento del paciente. Los problemas éticos de la sedación aparecen principalmente cuando ésta se contempla como única posibilidad terapéutica y en la dificultad para diferenciarla de la eutanasia.

La sedación puede ser necesaria cuando el paciente se halla en el tramo final de su vida, pues en este caso el objetivo prioritario no será habitualmente la salvaguarda a ultranza de la misma sino la preservación de la calidad de esa vida que todavía queda.

Este caso es un ejemplo de aplicación del principio de doble efecto, entendiendo que el efecto deseado es el alivio del sufrimiento y el efecto indeseado la privación de la conciencia (y no la muerte, ya que el paciente fallecerá a consecuencia de la evolución de la enfermedad y/o de sus complicaciones). Por tanto, la responsabilidad moral del equipo sanitario recae sobre el proceso de toma de decisiones que se adoptan para aliviar el sufrimiento y no tanto sobre el resultado de su intervención en términos de vida o muerte.

FRONTERA ENTRE SEDACIÓN Y EUTANASIA

En la frontera entre sedación y eutanasia se encuentra varios conceptos:

  • Intención: si se pretende aliviar el sufrimiento o provocar la muerte del paciente.
  • Procedimiento empleado: indicación clara y contrastada de fármacos, seguimiento y evaluación o dosis letales que garanticen una muerte rápida.
  • Resultado: alivio del sufrimiento o la propia muerte.

Por lo tanto:

  • En la sedación se busca disminuir el nivel de consciencia, con la dosis mínima necesaria de fármacos, para evitar que el paciente perciba el síntoma refractario.
  • En la eutanasia se busca deliberadamente la muerte anticipada tras la administración de fármacos a dosis letales, para terminar con el sufrimiento del paciente.

PROBLEMAS ÉTICOS DE LA SEDACIÓN

Por otro lado aparecen una serie de problemas éticos de la sedación:

Aparecen principalmente cuando se contempla como única posibilidad terapéutica y relación con la dificultad para diferenciarla de la eutanasia.

 FINALIDADINTENCIÓNPROCIDIMIENTORESULTADO
SEDACIÓNDisminuir el nivel de consciencia, con la dosis mínima necesaria de fármacos, para evitar que el paciente perciba el síntoma refractario.
Aliviar el sufrimientoIndicación clara y constrastada de fármacos, seguimiento y evaluaciónAlivio del sufrimiento
EUTANASIALa muerte anticipada tras la administración de fármacos a dosis letales, para terminar con el sufrimiento del pacienteProvocar la muerte del paciente para librarle de su sufrimientoDosis letales que garanticen una muerte rápidaMuerte

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