Ángel Hernández, brinda por un 2020 con la eutanasia legalizada

Convertido en un referente por la defensa de una muerte digna, asegura que su mujer le pidió que trabajase para que la eutanasia fuera una realidad.

Brindo en recuerdo de María José con este cava catalán. Con el deseo de que sus burbujas sean una ayuda para conseguir una muerte digna». Con un nudo en la garganta, así cierra Ángel Hernández (Alcalá de Henares, 1949) este año 2019. El pasado mes de abril ayudó a morir a su esposa, María José Carrasco (Madrid, 1957), enferma terminal de esclerosis múltiple. Lo grabó. Le acusaron de cooperación al suicidio. Y le pusieron en libertad con cargos.

A Ángel le duele este año. Le duele la ausencia de su mujer. «Es el primero que paso sin mi compañera después de 36 años celebrándolo juntos». Pero a pesar de la soledad y del vacío se reconforta pensando que siempre estuvo a su lado y fue «quién le ayudó a llevar a cabo su decisión de poner fin a su dolor y sufrimiento».

Ángel reivindica lo que hizo por su mujer y ahora lucha por los otros. Por las tantas «Marías» que sufren por enfermedades incurables,  a las que ningún medicamento les alivia el dolor, y a las que se les niega un derecho, el de la muerte digna, que Ángel considera fundamental.

No se considera un valiente, simplemente dice haber «plantado cara» a unas leyes que considera injustas. Espera que el 2020, de la mano de un gobierno progresista, le traiga lo que a su mujer tantas veces le negaron, una «muerte digna y asistida». El sorbo que da al cava es amargo pero esperanzador para él y para otros muchos. 

FUENTE: NIUSDIARIO.ES

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