Venezuela ha copado la actividad del Congreso de los Diputados en materia internacional en lo que va de legislatura. La obsesión de las tres derechas –PP, Vox y Ciudadanos– por tratar de vincular al Gobierno, al que tildan de «socialcomunista», con el Ejecutivo venezolano de Nicolás Maduro por la coalición del PSOE con Unidas Podemos –partido al que intentan relacionar con el chavismo–, para restarle legitimidad democrática, ha dejado en un segundo plano las propuestas, los debates y las preguntas al Ejecutivo sobre conflictos bélicos como el sirio, el yemení o el libio.